En Madrid se dice que casi nadie es de Madrid, y algo de verdad hay: estudiantes, profesionales y familias de toda España y de medio mundo han hecho de la ciudad su casa. Eso se nota al ligar. Hay menos círculos cerrados que en ciudades pequeñas y la gente está acostumbrada a quedar con alguien a quien conoció hace dos días.
El ritmo es tardío. Una caña a las ocho de la tarde es una primera cita perfecta, y cenar pasadas las nueve es lo normal. Las terrazas funcionan casi todo el año, y el domingo por la mañana tiene su propio ritual: Rastro, vermú y paseo.
El reto es el tamaño. Si tú vives en Vallecas y la otra persona en Pozuelo, la cita empieza con una hora de transporte. Por eso en Madrid es habitual quedar en el centro o en un punto intermedio bien conectado. Si estás volviendo a las citas después de un tiempo, nuestras guías para mayores de 50 y profesionales con poco tiempo te pueden servir.
