No es un malentendido ni una relación que sale mal. Es un delito premeditado. El estafador elige a su objetivo, se inventa un personaje a medida y dedica tiempo a ganarse su confianza, porque sabe que una persona enamorada no hace preguntas incómodas.
En España, la estafa está tipificada en el artículo 248 del Código Penal: la comete quien, con ánimo de lucro, usa un engaño suficiente para que otra persona haga algo con su patrimonio en su propio perjuicio. En su forma básica se castiga con prisión de seis meses a tres años.
Para hacerse una idea del volumen del fraude por internet: según el Ministerio del Interior, en 2024 se registraron en España 464.801 ciberdelitos, y el 89 % fueron estafas informáticas. La nota oficial no separa las estafas románticas, pero muestra hasta qué punto el engaño para sacar dinero domina la delincuencia en la red. Reunimos todos los datos oficiales en estadísticas de estafas románticas en España. Además, el daño emocional (vergüenza, confianza rota, tristeza) suele pesar tanto como el económico.
