En España se usa la palabra inglesa catfish (o catfishing para el engaño en sí), aunque mucha gente lo llama simplemente perfil falso. La idea es la misma: alguien construye un personaje con fotos sacadas de las redes de otra persona, un nombre que no es el suyo y una vida a medida, y con él se gana tu confianza.
El término viene de Catfish, un documental estadounidense de 2010 dirigido por Henry Joost y Ariel Schulman. En él, Nev Schulman descubre que la joven con la que mantenía una relación por internet no existía: otra persona había creado el perfil con las fotos de una mujer real. El nombre sale de una anécdota que se cuenta en la película sobre los siluros que se metían en los tanques de bacalao para mantener activos a los peces. El éxito del documental dio lugar en 2012 a un programa de la MTV con el mismo nombre.
Los motivos varían. Hay quien lo hace por inseguridad o soledad, sin intención de sacar dinero. Otros usan el perfil falso como primer paso de una estafa romántica: crean el vínculo y, cuando ya confías, aparece la petición de dinero. Y en algunos casos se busca acosar o reunir información personal. En todos ellos, la base es la mentira.
Hoy el engaño es más fácil que antes. Las herramientas de inteligencia artificial generan caras de personas que no existen, y una foto así no aparece en ninguna búsqueda inversa porque es nueva. Te contamos cómo reconocerlas en nuestra guía sobre estafas con IA en las citas.
