La diferencia entre un perfil que recibe mensajes y uno que no casi nunca está en lo guapo que seas. Está en el esfuerzo y en los detalles. «Me gusta viajar, comer bien y pasarlo bien» lo podría haber escrito cualquiera de las personas que has visto esta semana en una app de citas. «Una vez me perdí por el Albaicín buscando un mirador y acabé cenando con una familia granadina que no me dejó irme sin probar el remojón» invita a contestar.
Piensa en tu perfil como la conversación que tendrías con alguien en la barra de un bar: no le recitarías una lista de adjetivos, le contarías algo. Ese algo es lo que hace que te escriban.
