Una ruptura es un duelo, aunque nadie haya muerto. Pierdes a una persona, una rutina y un futuro que imaginabas. Es normal sentir tristeza, rabia, alivio, miedo y nostalgia, a veces el mismo día.
El otro pilar del principio es el contacto cero: no escribir, no llamar, no mirar sus redes y no buscar excusas para veros. No es un castigo para tu ex, es espacio para ti. Silenciar o dejar de seguir sus perfiles ayuda mucho.
